Contame tus fracasos



¿Se imaginan como postulantes en una entrevista laboral frente a la consigna del título? ¿Y como selectores? 

Los fracasos tienen mala prensa en la mayoría de los ámbitos de la vida. Sin embargo, son uno de los principales responsables de nuestros éxitos. Aprendemos de nuestros errores y esto nos hace más sabios. 

I. Contamos lo que el otro quiere escuchar

A fin de tener mayores probabilidades de ser seleccionados, nos esmeramos en construir el currículum perfecto. Carreras ascendentes, hitos de vitrina, personalidades avasallantes, líderes con calidad de estadista y la lista sigue. No nos permitimos que aparezcan años en los no hayamos trabajado y no hay CV al que le falte esa sección horrenda llamada “objetivo laboral”.

Ahora pongámonos en el zapato del selector. Si se pasa leyendo cientos de CV por día, llega un momento en que no reconoce ni a su madre. ¿No sería fantástico sacudir su modorra con un CV como el que sigue?

Experiencia laboral: De todo un poco, fruto de mi constante búsqueda de felicidad. 

Estudios: Historia, Filosofía, Comunicación. No terminé ninguna de las carreras, decidí tomar lo mejor de cada una. 

Objetivos: Ser feliz y hacer felices a los demás. 

II. El fracaso del fracaso

Las organizaciones tampoco hablan demasiado de sus fracasos. Sus historias son hitos construidos a imagen y semejanza de un visionario: su fundador. Inmigrantes que llegaron con una mano atrás y otra delante, familias que forjaron imperios, pioneros con ideas innovadoras. Nadie se tropezó con dificultades, ninguno probó mil formas hasta que le encontró la vuelta. Se tiende a pensar que la mejor forma de forjar una cultura es reproduciendo historias de éxito. 

III. El éxito del fracaso

Pemítanme contarles uno de los fracasos más exitosos de la empresa 3M: el post-it. En 1968, el Dr. Spencer Silver, un científico que trabajaba en la empresa, estaba tratando de desarrollar un pegamento de alta adherencia. Por accidente, terminó creando uno de baja adherencia, reutilizable y sensible a la presión. Durante 5 años, trató de promocionar el producto dentro de 3M como a través de diferentes seminarios, pero no logró generar aceptación. Un colega suyo dentro de 3M, Art Fry, que asistió a uno de los seminarios de Spencer Silver, se le ocurrió la idea de utilizar el invento fallido para pegar marcadores con notas en su libro de himnos religiosos. La compañía le permitió que utilizara una fracción de su tiempo de trabajo en el desarrollo del producto, como parte de una política corporativa que incentiva a que los empleados utilicen entre el 10 y 15% de su tiempo en el desarrollo de productos que les interesen, con la esperanza de que en algún momento la compañía obtenga algún tipo de retorno. El producto que finalmente desarrolló Fry fue lanzado en 1977 con el nombre “Pres`n Peel”. En un principio, los resultados no fueron nada alentadores. Recién en 1979, fue re-lanzado con el nombre que se lo conoce actualmente: “Post-It”. En 1980 fue distribuido por todo Estados Unidos y en 1981 fue introducido en los mercados Europeos y en Canadá. 

IV. Las enseñanzas del fracaso

Paso a relatarles algunas vivencias personales. En 1995 abandoné el mundo de la publicidad, porque sentía que yo no tenía futuro. Gracias a ello, cambie de carrera y conocí un mundo nuevo, lleno de oportunidades, dentro de la gestión de personas. En 2016, me echaron de mi último trabajo, después de 10 años de haber entregado y puesto mi tiempo a disposición de los deseos de otros. Hasta ese momento, no sabía lo que significaba trabajar de forma independiente y sin jefes. Ahora lo sé y lo disfruto minuto a minuto.

V. El miedo al fracaso

Lo opuesto al fracaso no es el éxito, sino la inacción. El que no arriesga no gana…ni pierde. La zona de confort es aquella de la que no queremos salir, para no correr riesgos y evitar el fracaso tan temido. A las organizaciones les sucede lo mismo. Pero esa zona de confort no es eterna. Sino pregunten a los ex-empleados de Blockbuster, de Tower Récords…y la lista sigue. 

¿Llegará el día en el que podamos hablar con franqueza en una entrevista laboral sobre nuestros fracasos? 

¿Llegará el día en que las organizaciones promuevan una cultura en la que cometer errores no sea castigado?

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