De la marcha peronista a la música electrónica: el nuevo ritmo que bailan los sindicatos
En Diciembre de 2013, un cuerpo de delegados del subte protestó porque la carga repetida de la tarjeta SUBE podía provocarles tendinitis. Fue el último intento de resistencia de los sindicatos al avance de la tecnología.
Los sindicatos tradicionales no dan en la tecla
El sector IT (Information Technologies) no sólo está revolucionado y renovando sectores tradicionales como la banca, el turismo o la movilidad. También está provocando severas crisis de representación en organizaciones tradicionales como los sindicatos.En Julio de este año, las filiales locales de empresas como Accenture, IBM y HP, suscribieron un convenio colectivo con la Federación de empleados de Comercio y Servicios, por el cual, todos los empleados de estas empresas, excluyendo jerárquicos y quienes ejercen tareas de liderazgo, pasaron al convenio de comercio, claramente desventajoso en una actividad tan redituable como la informática, el software y la consultoría.
Quien se hizo eco de la noticia fue nada más y nada menos que la Unión Informática, un sindicato creado en 2013 que ya cuenta con la personería gremial, para representar a los trabajadores del sector.
Primera lección: las mutaciones que se están observando, no interpelan tanto el modelo de representación gremial sino a los viejos liderazgos y ponen en crisis un sistema de valores basados en la prebenda.
Los dinosaurios
La persona que amas puede desaparecer...¿y los puestos que amas? La Federación de empleados de Comercio está próxima a la suscricpión de un nuevo convenio colectivo con Autopistas Urbanas (AUSA) para incorporar el autopase, una tecnología que automatiza el proceso mediante barreras inteligentes y reemplaza a todos los operarios. El nuevo convenio introduce una cláusula de reubicación de los trabajadores desplazados por las máquinas, que ahora tendrán nuevas funciones vinculadas el control de flujos de automóviles y multas.Segunda lección: Los efectos de la tecnología sobre el empleo son inciertos. Pero los últimos 100 años nos demostraron que el mundo en que vivimos es un poco mejor. Los sindicatos deben modificar un paradigma basado en la defensa del empleo por otro en defensa de la empleabilidad.
Letra muerta
Operario múltiple; Oficial; Medio Oficial; Peón. ¿De cuándo son estas categorías? Completamente actuales. Una gran mayoría de actividades industriales se sigue rigiendo por categorías profesionales de 1975, último año en el que se firmaron una parte importante de los convenios colectivos, todavía hoy vigentes por la cláusula de ultraactividad.La realidad es que los cambios en los procesos junto a la introducción de nuevas tecnologías han dejado en la obsolecencia las categorías de referencia, mientras que el contenido de los puestos, se ha modificado profundamente. Resultado: las funciones y tareas que los trabajadores desarrollan en la actualidad quedan completamente invisibilizados en los convenios.
Tercera lección: La propuesta de reforma laboral y la apertura de las negociaciones paritarias, pueden ser una buena oportunidad para que los sindicatos asuman una estrategia proactiva en lo que respecta a la discusión de las categorías profesionales.
En la cancha se ven los pingos
Desde hace algunos años, van emergiendo nuevos liderazgos en los sindicatos, basados en el cuestionamiento a los valores que representa la dirigencia tradicional. Es el caso de dirigentes que se perpetúan en el poder y que van perdiendo legitimidad, cuando dejan de poner el foco en el interés de sus representados.Es así como comisiones internas, sobre todo en las fábricas, intentan conformar nuevos sindicatos, más cerca de la realidad en el ámbito productivo que en los despachos de los Secretarios Generales.
Cuarta y última lección: Vaso medio lleno o medio vacío. Los sindicatos que sean capaces de interpretar los cambios que se avecinan, gozarán de gran legitimidad. Las mutaciones que estamos experimentando podrán transformar el trabajo tal como lo conocemos, podrán resignificar las relaciones del trabajo, pero no resolverán el conflicto intrínseco de la relaciones capitalistas de producción. No es el fin de los sindicatos. Es un nuevo comienzo.



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